Butoh, por Quío Binetti

“El butoh es un cadáver que se mantiene en pie a riesgo de perder su vida”

Tatsumi Hijikata

 

El butoh nace en Japón a finales de los años 50 influenciado por el surrealismo, el expresionismo alemán y la improvisación. Nace entiempos de posguerra, cuando la cultura occidental irrumpe en el mundo oriental, poniendo la identidad japonesa en crisis.

 

“El butoh surgió como un movimiento que era una búsqueda de una nueva identidad, un deseo de darle sentido a una sociedad que había sido derrotada”, Lawrence Rollins

 

Esta danza contiene, desde su creación, un espíritu de revuelta y a su vez de resistencia. No es solamente una performance, también es una crítica y una reflexión acerca de la conciencia del cuerpo. Esta conciencia de un posible cuerpo diferente se establece desde el nacimiento del butoh y sigue vigente hasta el día de hoy.

 

Cuerpo butoh

El cuerpo del butoh no es el cuerpo entrenado de un bailarín ni el de un acróbata.

No posee el balance y la belleza ideal .Tampoco se apoya en la musculatura o la fuerza física de sus practicantes. Estas características no son objetivos a perseguir para un bailarín de butoh.

El cuerpo en esta danza es más complejo, más humano y a su vez más amplio.

Es un cuerpo poroso y vibrátil que baila en el presente. Es un cuerpo-cosmos que muestra algo más allá del danzante y, mediante un nuevo lenguaje, propone una exploración al inconsciente.

 

“En ankoku butoh, el cuerpo del butoh-ka es puesto lejos de la belleza ideal y balanceada del bailarín de ballet, y no tiene campo para el orgullo en cuanto a musculatura poderosa o fuerza física”, Ichikawa

 

El butoh acepta movimientos que no son explícitos para el exterior, sino internos y mentales.

Akira Kasai dice que “las emociones no son un fenómeno mental, sino una concurrencia mental y física con reflejos visibles o invisibles en el cuerpo”. Las emociones se tienen, no se piensan.

En el butoh, las emociones no tienen intenciones estrictamente expresivas para una audiencia. No se trata de entender qué le sucede al bailarín, sino de poder conectarse con “el más allá” de lo comunicable.

 

El que baila no es un sujeto recortado, escindido en un lugar, sino que el bailarín es permeable

Deja entrar y salir sus emociones, se abre al aquí y ahora, se deja modificar por el momento.

Cuando se baila butoh, el sitio mismo está bailando y el bailarín es, a su vez, creado por el sitio en que se encuentra bailando.

 

“Considerando al cuerpo como karada -un término japonés que puede significar “cuerpo” y “vacío”- existe en Butoh un nihilismo hacia el cuerpo en el cual el danzarín considera su cuerpo solamente como un objeto transitorio. Un objeto prestado, en otras palabras. Por otra razón creo que hay presente a un nivel profundo en la conciencia del intérprete de Butoh una forma tradicional de pensar que no siente resistencia a la degradación de la dignidad de la imagen corporal” Ichikawa

 

 

El butoh-ka posee la posibilidad de la transformación y de la degradación (no en términos negativos).

Ser no humano -animal, espíritu, vegetal, mujeres, hombre, andrógino, enfermo, criminal, libélula, mota de polvo, puro vacío, luz, etc.

El butoka tiene el poder y el desafío de mostrar y hacer danza aquello que no se ve a primera vista, aquello que cada cuerpo guarda como una joya única en su interior.

 

“No solo es cuestión de técnica, sino de experiencia espiritual para obtener la fuerza que te permita romper con las verdades que manejas, para poder entrar a un campo nuevo, en donde te encontraras con energías que están dentro de ti pero que desconoces”,

Ko Morobushi

 

Entonces, podemos decir que el Butoh es un lenguaje contemporáneo que se sitúa en los límites, se basa en el cuestionamiento de lo establecido y en una búsqueda profunda de lo honesto, lo propio y lo universal.

Propone, desde sus comienzos, una manera diferente de entender los conceptos cuerpo y danza.

Sigue siendo un lenguaje de vanguardia que, mientras mantenga su espíritu de resistencia y de pregunta, seguirá vigente y en transformación a lo largo del tiempo, proponiendo siempre ir un poco más allá de los límites y ahondando en la profundidad del espíritu humano.

 

 

“He muerto porque no tengo deseos,

No tengo deseos porque creo poseer,

Creo poseer porque no trato de dar,

Al tratar de dar me doy cuenta de

Que nada poseo,

Al comprobar que nada poseo,

Trato de darme yo mismo,

Al tratar de darme yo mismo

Comprendo que nada soy,

Al ver que nada soy,

Deseo transformarme,

Al desear transformarse se vive.”

 

Rene Daumal

 

 

 

Bibliografía

 

Miyabi Ichikawa, El Problema de la Tradición, (publicado originalmente en 1990 por la Fundación Japón)

 

Rene Daumal, Clavículas

 

Paginas consultadas

http://www.conacultura.gob.mx (sala de prensa)

 

http://www.japonartesescenicas.org (danza butoh)

 

 

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