Lautaro Feldman – Músico, por Janice Winkler

Lautaro Feldman Lautaro Feldman Lautaro Feldman

24 – 01 –  2013

Cuarenta grados, no hay sombra. El viento me puso colorada de cara a pies. Espero a Chanis en la parda del 140, Córdoba y Pueyrre, y vamos a lo de Lautaro Feldman. ¿Quién es? Es músico, así, músico entero; porque toca un montón de instrumentos (seguro hay alguno que ni siquiera conozco); es músico, porque cuando habla de música (todo el tiempo) se le iluminan los ojos.

Tocamos el timbre y lo vemos venir por el pasillo de un Ph de Colegiales. Pasamos, primero, por una suerte de living-sala de ensayo (al menos eso parece en mi cabeza) con la materialización de todos esos instrumentos que yo sabía él tocaba. Es que había estado ensayando con sus compañeros de El Elefante en la Habitación; están preparando un disco con 6 temas, uno de cada músico, arreglado y tocado por todos.

Y ahí mismo empieza la entrevista. Le pregunto qué es El Elefante en la Habitación. Me cuenta que es un colectivo de músicos que hacen ciclos y trabajan para abrir el campo de acción del centro, Buenos Aires, a la periferia; traer músicos de las provincias y salir ellos mismos a tocar por el país, porque “¿Cuántas veces vas a ir a ver al músico que te gusta? ¿Todas las semanas? No creo”.

¿De dónde surgió el nombre del colectivo? Me cuenta que venían laburando juntos hacía tiempo y que no sabían qué nombre darle. Era algo que no cerraban. Hasta que María Pien, una de las integrantes, dijo: “che, tenemos que hablar del elefante en la habitación”.

Nos acomodamos en un patio fresco, que pareciera vivir en otra estación: otoño. De la nada, sale un árbol, y por ahí anda el gatito Tom. Nos dice Lautaro que Tom es de la novia y, por ahora, no revela su nombre.

Nos sentamos. Lautaro nos convida ciruelas y duraznos jugosos.

Abro la computadora. Chanis está embelesada con el lugar y no para de sacar fotos.

Le cuento a Lautaro que lo llamé porque hace un par de meses no dejo de escuchar su disco Oratual. Me lo bajé de su página la mismísima noche que lo vi en vivo. Fue en el evento del anuario de ilustradores. Él recuerda haber sonado mal, y empieza a revelar el carácter obsesivo del compositor. Yo le respondo que para mí estuvieron genial, etc. No es adulación; tengo la mejor prueba de todas: me sé las letras de las canciones.

Siempre me intriga conocer el origen de las pasiones de la gente, así que le pregunto cuál es su relación con la música; si vino con él, en su infancia, o si la desarrolló de grande. Me cuenta que de chico lo mandaron al Instituto Vocacional de Arte (IVA). A los diez años ya sabía los acordes, tocaba la guitarra. En sexto grado le pidió a su vieja que lo mandara a un profesor particular, y fue por un tiempo hasta que tuvo que dejar por problemas económicos; pero siguió tocando solo.

A cantar recién empezó a los 25 años (siempre autodidacta). Se graduó en la carrera de Composición, en la UCA, donde tuvo una profesora que los hacía vocalizar para arriba y para abajo, y ahí se dio cuenta que le gustaba y que podía hacerlo. Además, le ayudó saber que Drexler, y tipos así, cantaran (con una voz parecida a la suya).

También me nombra a Caetano. Entonces ahí le pregunto si le gusta o le molesta que lo comparen con esos músicos, con su estilo. Claro que le gusta.

Pero sus influencias son muchas, amplias, y aparecieron con la profesión de músico, pero también —como siempre pasa con la música— con la experiencia de vida. Cuando terminó la facultad, viajó durante un año. Lo que más lo “flasheó” fueron los ritmos africanos en Francia (me nombra el instrumento Kora y yo pongo cara de que no entiendo. Me explica que es una especie de harpa). Empezó a escuchar a guitarristas de África y vio todas las cosas en común que teníamos rítmicamente; es decir, nuestro folclore con el de ellos. Y ahí se mezclaron todos los folclores: música brasileña, uruguaya, argentina y, desde el viaje, africana.

También pasó muchos meses en Israel, dando y tomando clases; y en el Sur de Francia tocó en la calle, en festivales, restaurantes —se curtió — y la gente le preguntaba si tenía un disco. La respuesta vacía fue el disparador para volver a Buenos Aires y hacer ese disco: ORATUAL. Lo grabó —junto a Gusi Cavallo en percusión, melódica, metalofón y voces— entre noviembre de 2011 y marzo de 2012, y el disco salió en julio.

La idea era que hubiera una chica que cantara y tocara muchos instrumentos, para completar todo el espectro de voz. Esa chica es Maria Pien, quien no participa en todas las canciones porque la conoció tarde.

Creo haber escuchado que cuando hablaba de “una chica que cantara…” dijo la palabra “linda”. Con Chanis nos miramos con cara de sospecha, pero dejamos pasar el comentario y nuestra sensación.

Le pregunto si hay un tema del disco que sea su preferido. Me dice que no, no preferido, pero que hay un tema que no toca en vivo porque necesita entrar en un estado especial. Se siente raro cuando lo toca. “Cada tema te da una sensación, al principio esa sensación es nueva y después con el tiempo te vas acostumbrando”, pero con esa canción en particular, no le pasa, no se acostumbra, es siempre “raro”.

(No voy a decir cuál es, escuchen el disco y jueguen a adivinar).

Le cuento que cuando los vi en vivo (Lautaro con Gusi y María), me pareció percibir que cuando anunciaron el tema Las flores se sonrieron de una manera especial. Me dice que puede ser, porque vendría a ser algo así como el “hit de la gente”.

Y ya que hablamos de las canciones, le pregunto por los ritmos. Algunos no son definidos; otros, sí. Por ejemplo, el hit Las Flores “pareciera que es un reggae, pero tiene más que ver con la música de Cabo Verde”, y salió por inspiración inmediata después de escuchar un tema de María de Barros que le gustaba mucho.  Trampa es una cumbia colombiana y nació porque una amiga colombiana le dijo que su madre escribía y le quería poner letra a alguna de sus canciones.

Le pregunto qué discos se lleva cuando se va de vacaciones. Me dice que este verano se fue al sur y se llevó todos los discos que sus amigos/compañeros músicos le habían dado durante el año. Le gusta escucharlos, pero no sólo lo hace por placer; también es su responsabilidad, su trabajo, para definir qué músicos van a convocar a los ciclos de El Elefante. El año pasado hicieron ciclos en Vuela el Pez y en Besares. Este año, lo están definiendo.

Por otro lado, también está escuchando el último de Bjork, el último de Laura Marlin, y a Edgardo Cardozo (y yo anoto los nombres de los que no conozco para bajarlos inmediatamente).

Para ir cerrando, hablamos de la decisión de ofrecer el disco en forma gratuita. Le preguntó por qué grabó el disco si además lo subió a internet.

Me explica que descargaron un texto de internet, con consejos, y uno decía que no esperes que la gente pague algo si primero no lo escuchó. “El disco uno lo edita y lo hace para muchas cosas: una es por la cuestión de la materialidad de las cosas, por la portabilidad; otra es porque todavía no está bien visto que hagas un disco y no lo edites, como que pareciera que no lo hiciste. También por el objeto de arte.” Chanis le comenta que le gusta el arte de su disco; lo hizo la ilustradora Vero Gatti.

Él casi no escucha CDs, porque se le rompió “el coso” para escucharlos; escucha de la compu y el IPod, pero “cuando el disco está hecho, lindo en la imagen, se te completa en la cabeza, te resignifica el disco”.

Nos ponemos melancólicos y hablamos del primer CD que cada uno se compró. El mío —poco original— fue Lies, de Guns N’ Roses. Somos de la misma generación. Lautaro recuerda que mientras sus compañeros de la escuela escuchaban a los Guns, él estaba fanatizado con Jimi Hendrix, y el primer CD de su propiedad fue Stone free. Se acuerda hasta del olor de ese disco, porque fue especial, porque en su casa hubo reproductor muy tarde.

Ya terminamos. Con Chanis reconocemos la marca de los vasos que están sobre la mesa. Lautaro nos dice que son de su novia, María. Yo exclamo: ¡María Pien es tu novia!, y entonces entendemos que sí había dicho la palabra ‘linda’ y que nosotras no somos unas mal pensadas.

Para bajarse Oratual, visiten la web de Lautaro, y disfruten: http://lautarofeldman.com/#475/custom_plain

Texto: Janice Winkler

Fotos: Yanina Mariel García

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